Filosofía · 7 min de lectura
La reencarnación: ¿realidad o ficción?
Todas las religiones aceptan que el alma es eterna, pero solo algunas escrituras detallan la reencarnación. Qué dicen los Vedas y qué halló el psiquiatra Ian Stevenson.
En este artículo
¿Existen pruebas irrefutables de la reencarnación? Los antiguos Vedas dan un vuelco a nuestras ideas sobre la vida antes y después de la muerte. Resulta que todas las religiones del mundo hablan de la reencarnación, pero no todas las personas entienden correctamente esta información. ¿Quieres seguir perdiéndote en preguntas sobre la mortalidad del cuerpo y la eternidad del alma? Mejor averigüemos juntos qué es realmente la reencarnación.
La palabra «reencarnación» apareció en la lengua inglesa hace unos 150 años. Fue precisamente entonces cuando las enseñanzas de los Vedas comenzaron a difundirse desde la India hacia Occidente.
Muchas personas rechazan ciegamente la existencia de la reencarnación, sin intentar siquiera entender mínimamente en qué se basan las afirmaciones sobre su realidad o irrealidad. Creen que la reencarnación es algo propio de las religiones orientales. Pero el concepto de reencarnación es fundamental para todos los sistemas religiosos.
La reencarnación en las religiones del mundo
La reencarnación está relacionada con un concepto como el de la «eternidad del alma». Piénsalo: todos los sistemas religiosos del mundo reconocen la existencia del alma eterna. Y no se trata de una simple teoría. La conciencia de la eternidad del alma es la experiencia de muchas personas, adquirida en distintas épocas y en distintos continentes, independientemente de la religión a la que pertenecieran. Algunos tienen su propia experiencia de contacto con el alma inmortal y perciben ese hecho de un modo muy real. Otros confían en la experiencia ajena y aceptan con fe la eternidad de su existencia. Pero esos ya son detalles. Lo principal es que las personas de distintas religiones creen en la vida después de la muerte.
El cuerpo es temporal. El alma que vive en el cuerpo es eterna. No muere cuando muere el cuerpo. El alma sigue viviendo. Esa es la esencia misma de la reencarnación. Los cristianos, los musulmanes, los judíos, los hindúes y los seguidores de muchas otras religiones creen en la vida del alma después de la muerte del cuerpo. Según las estadísticas, en nuestro planeta las personas religiosas son mayoría. Esto significa que miles de millones de personas creen en la reencarnación. Simplemente usan otras palabras para designarla, como el más allá o la vida después de la muerte. Así pues, los principios de la reencarnación están presentes en todas las enseñanzas que hablan de la eternidad del alma.
Preguntas y respuestas sobre la reencarnación
Alguien podría objetar: «Acepto que el alma vive después de la muerte del cuerpo. Pero no acepto la reencarnación. La reencarnación es volver a encarnarse precisamente en este mundo». Si aceptas que el alma es eterna y sigue viviendo después de la muerte del cuerpo, entonces responde a estas preguntas:
- ¿Qué es el alma?
- ¿Qué aspecto tiene el alma?
- ¿Cómo vive el alma en su cuerpo?
- Si el alma vivía en este cuerpo, ¿sigue viviendo sin cuerpo después de la muerte o recibe un cuerpo nuevo?
- ¿Existía el alma eterna antes del nacimiento del cuerpo? Pues lo eterno es aquello que no tiene principio ni fin. ¿Cómo puede entonces lo eterno (el alma) tener un principio (el nacimiento)?
- Si la vida del alma empieza con el nacimiento en este mundo, ¿por qué unos nacen sanos y ricos, y otros pobres y enfermos?
- ¿Parece justo el concepto de un infierno eterno? ¿Acaso el alma que tropezó en esta vida y se entregó al pecado ya no tiene ninguna posibilidad de cambiar su situación y va a «arder en el infierno» eternamente?
Las respuestas a todas estas preguntas se exponen con toda claridad en el Bhagavad-gita y en otras escrituras védicas. Allí se dice que el alma puede volver a nacer en este planeta, puede ir al cielo o al infierno y después regresar de nuevo a la Tierra. Todo depende de sus actos (karma). Cada uno tiene libertad de elección: ser pecador o justo. Si el alma tropieza, efectivamente tendrá que cumplir su castigo en los planetas inferiores (la palabra rusa ad, «infierno», proviene del sánscrito ada, que significa «abajo»). Pero, al mismo tiempo, toda alma tiene la oportunidad de hacer un nuevo intento de corregirse. Y luego otro. Y otro más… Tras cumplir su castigo en el infierno, el alma puede volver a nacer en un cuerpo humano.
¿Dónde se describe toda la verdad sobre la reencarnación?
Surge una pregunta: «Entonces, ¿las religiones que no reconocen la posibilidad de volver a nacer en nuestro planeta son falsas?». La religión es la ciencia que enseña a amar a Dios. Si una religión enseña otra cosa, no es religión.
Algunas personas tienen una mente y una lógica poderosas, y por eso necesitan un análisis filosófico profundo. Les interesa conocer todos los detalles de la ciencia del alma y del cuerpo. Precisamente para ellas existen sistemas de conocimiento como el sankhya-yoga (la religión analítica).
El sankhya-yoga es una de las enseñanzas védicas, destinada a las mentes demasiado inquisitivas, a los lógicos. En resumen, la esencia de esta enseñanza se encuentra en el segundo capítulo del Bhagavad-gita, hasta el verso treinta y nueve, donde se dice: eṣā te ’bhihitā sāṅkhye, «Se te acaba de impartir la ciencia del sankhya».
La religión analítica (sankhya-yoga) explica cómo el alma puede recibir nuevos cuerpos. A algunos esto les interesa y los acerca a la meta de todas las religiones: el amor por Dios. Pero eso no significa que solo puedan alcanzar esa meta quienes siguen el camino del sankhya. Cualquier persona sincera puede alcanzar la meta de todas las religiones: el amor por Dios. Así lo confirma el Bhagavad-gita (9.32):
māṁ hi pārtha vyapāśritya
ye ’pi syuḥ pāpa-yonayaḥ
striyo vaiśyās tathā śūdrās
te ’pi yānti parāṁ gatim
¡Oh, hijo de Pṛthā!, aquellos que se refugian en Mí, aunque sean de baja estirpe —las mujeres, los vaiśyas [los comerciantes] y los śūdras [los trabajadores]—, pueden dirigirse hacia el destino supremo.
Por eso, algunas escrituras sagradas analizan con mucho detalle la cuestión de la reencarnación, mientras que otras no le conceden especial importancia. Los Vedas, por ejemplo, prestan especial atención al fenómeno de la transmigración del alma.
Pruebas científicas de la reencarnación
Al estudiar esta cuestión encontramos hechos de la vida real que demuestran la existencia de la reencarnación. El científico Ian Pretyman Stevenson se dedicó al estudio de los fenómenos paranormales. Fue jefe del Departamento de Neurología y Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia y, más tarde, ocupó allí la cátedra Carlson de Psiquiatría. Profesor: suena serio. En 1960, este científico publicó un artículo titulado «La evidencia de la supervivencia a partir de supuestos recuerdos de encarnaciones anteriores».
Stevenson se especializó en casos de recuerdos infantiles de una vida pasada, porque en la mente de los niños, por lo general, todavía no existe una barrera psicológica sólida, y responden mejor que los adultos a las técnicas que revelan a una persona su vida pasada. Hacia 1987, los archivos de Stevenson reunían unos 3000 casos de este tipo, y algo más de la mitad se consideran demostrados, es decir, en ellos los recuerdos del niño sobre su vida pasada recibieron una confirmación bastante sólida.
Entonces, ¿por qué no todas las personas recuerdan sus vidas pasadas? En escrituras antiguas como el Mahabharata y los Puranas se dice que los casos en que alguien recuerda sus vidas pasadas son bastante raros. Intenta recordar qué hacías a esta misma hora hace exactamente una semana, al minuto. ¿Dónde estabas? ¿En qué pensabas o de qué hablabas? ¿Lo has conseguido? Así está hecho este mundo: con el tiempo, todo se olvida. Y eso también tiene su sentido, pero ese ya es otro tema.
Entonces, ¿qué es la reencarnación?
Así pues, la reencarnación es una ley del universo. Los científicos lo confirman. Todas las religiones, sin excepción, tocan este concepto al hablar de la eternidad del alma y de la fugacidad del cuerpo. Algunas escrituras hablan de la reencarnación con detalle; otras, sin entrar en detalles. Eso no importa. En esta cuestión no hay mejores ni peores. Simplemente, en unas hay más información y en otras, menos. La enseñanza sobre la reencarnación no es el objetivo principal de la religión. Por eso algunas religiones la ignoran. Así se disipan todas las contradicciones.
Om Tat Sat