Guru y vaishnavas · 6 min de lectura
¿Quiénes son los vaishnavas? Descripción y rasgos distintivos
Ser vaishnava no es cuestión de ropa ni de confesión, sino de conciencia. Por qué la riqueza y la pobreza no dicen nada de un devoto y cómo se reconoce a un verdadero vaishnava.
La palabra «vaishnava» (del sánscrito) proviene del nombre de Dios, Vishnu. ¿Quiénes son los vaishnavas, o los hare krishnas? No es una cuestión de apariencia externa, ni siquiera de pertenencia a una u otra confesión.
Ser vaishnava es un nivel de conciencia en el que se comprende que todo pertenece a Dios. Esa conciencia vuelve intachable a una persona común y corriente y, por lo tanto, la convierte en vaishnava.
Por ejemplo, los verdaderos cristianos tenían precisamente esta conciencia, así que también se les puede considerar vaishnavas, aunque profesaban una tradición religiosa distinta de la de los seguidores de la filosofía védica.
Ser vaishnava no es una religión, sino un estado del alma
Para ser vaishnava —una persona intachable, un devoto de Dios— no hace falta vestir hábitos monásticos. No se necesita ningún cambio externo. Todo es muy sencillo. Uno puede llegar a ser vaishnava sin cambiar siquiera de fe, siempre que siga el camino espiritual autorizado que ha elegido. Seguir un camino espiritual significa aceptar para uno mismo el conjunto de reglas y preceptos que siguen los maestros espirituales de ese camino. Por ejemplo, los Vedas prescriben que los monjes de la tradición vaishnava se rapen la cabeza. Pero para las personas con familia esto no es en absoluto necesario. Por eso resulta difícil distinguir por los signos externos quién es un verdadero vaishnava, un devoto de Dios, y quién no.
Los vaishnavas y el dinero: ¿cómo se concilian?
Entonces, ¿quiénes son los vaishnavas? A veces da la impresión de que los vaishnavas, o la gente de Dios (los que adoran a Dios), son siempre pobres, desafortunados y olvidados por todos. Pero ser devoto de Dios, ser vaishnava, no significa convertirse en un mendigo indigente. Dios siempre tiene para Sus devotos riqueza, fama y buena fortuna, si las necesitan en Su servicio.
Si leemos las escrituras védicas, veremos que entre los vaishnavas que en ellas se describen figuran a menudo tanto reyes riquísimos y sus servidores (por ejemplo, Rupa y Sanatana Gosvami, el rey Prataparudra, Pundarika Vidyanidhi, los hermanos Pandavas) como devotos pobres (Haridasa Thakura, el brahmana Sudama). Pero para estos vaishnavas ni la riqueza ni la pobreza significaban nada. Podían emplear con facilidad tanto la una como la otra en el servicio a Dios. Por eso, la riqueza o la fama no son una señal de que alguien sea un verdadero vaishnava, ni tampoco de que la persona que tienes delante no lo sea.
Ejemplos de vaishnavas en la vida moderna
George Harrison
Por ejemplo, a George Harrison, miembro de los legendarios Beatles, se le considera uno de los seguidores más famosos de la cultura védica en Occidente. En la cima de su popularidad, Harrison desempeñó un papel enorme en la difusión de esta enseñanza por todo el mundo, por deseo de su maestro espiritual, Srila Prabhupada. Gracias a George, el mundo entero conoció casi de inmediato el mantra védico Hare Krishna que Prabhupada difundía. Los discos con la grabación del mantra en la que participaba George vendieron millones de copias.
Cuando George Harrison le preguntó a su maestro espiritual si él también podía unirse a los demás vaishnavas de la Sociedad para la Conciencia de Krishna, raparse la cabeza y andar por la calle cantando el mantra Hare Krishna, Prabhupada le respondió:
«No hace falta cambiar nada. Quédate donde estás y sirve a Dios con lo que ya haces. Así Le serás más útil».
Y, en efecto, George prestó muchísimo servicio a su maestro espiritual y al Señor sin dejar de ser un músico popular y atrayendo a través de sí mismo a la gente al canto del maha-mantra Hare Krishna. Sus familiares cuentan que antes de morir George cantaba este mantra y miraba un retrato de su maestro espiritual, quien jamás olvidará el servicio que George le prestó.
Alfred Ford
Alfred Ford (bisnieto de Henry Ford, fundador de la compañía Ford) es otro seguidor de Srila Prabhupada, su discípulo y un vaishnava elevado. Desde la década de 1970, Ford es uno de los principales benefactores de la organización fundada por Prabhupada (ISKCON). Bajo la dirección de Alfred y gracias a su apoyo, hoy se está levantando una de las mayores construcciones religiosas del mundo: el Templo del Planetario Védico, en la ciudad de Mayapur (India).
La construcción de este templo la predijo Bhaktivinoda Thakura, padre de Bhaktisiddhanta Sarasvati (el maestro espiritual de Srila Prabhupada). En una época en la que en Occidente nadie sabía nada de los Vedas, Bhaktivinoda Thakura tuvo la revelación de que en Mayapur se erigiría una inmensa ciudad-templo. Hoy cualquiera puede ver, por internet o en persona, cómo se cumple la profecía.
Los seguidores de Srila Prabhupada cambian el mundo
Hace apenas unas décadas, en el lugar del Templo del Planetario Védico no había nada. Antes yo viajaba a la India casi todos los años y veía cómo este templo enorme y bellísimo surgía de la nada. Todo esto es posible gracias a Alfred Ford. Asombra ver que aristócratas de semejante nivel, muy ricos y famosos, sepan combinar negocios a escala mundial con una práctica espiritual muy profunda basada en los Vedas, y encima construir templos como este. ¡Es admirable!
Srila Prabhupada cambió para bien la vida de muchos grandes empresarios, políticos, artistas y científicos. Muchos de ellos han aceptado seriamente los Vedas y los estudian a fondo. Y, sin embargo, no cambian de estatus ni de profesión. Solo cambian el corazón. Porque Prabhupada no dio únicamente libros. Con el ejemplo de su propia vida mostró cuál es el modelo de vida de una persona civilizada. Mostró cómo se comportan los verdaderos vaishnavas, o aryas.
Los rasgos de un verdadero vaishnava
En El néctar de la instrucción, la traducción de Srila Prabhupada de los once versos de Rupa Gosvami titulados Upadeshamrita, se dice (verso 6):
dṛṣṭaiḥ svabhāva-janitair vapuṣaś ca doṣair
na prākṛtatvam iha bhakta-janasya paśyet
gaṅgāmbhasāṁ na khalu budbuda-phena-paṅkair
brahma-dravatvam apagacchati nīra-dharmaiḥ
El devoto puro no se identifica con su cuerpo, pues está situado en su posición original de ser consciente de Kṛṣṇa. Dicho devoto no debe ser visto desde un punto de vista materialista. En realidad, uno debe pasar por alto que el devoto tenga un cuerpo nacido de una familia baja, un cuerpo con mal aspecto, un cuerpo deforme o un cuerpo enfermo o endeble. Puede que a la vista ordinaria resalten dichas imperfecciones en el cuerpo del devoto puro, pero a pesar de tales defectos aparentes, el cuerpo del devoto puro no puede contaminarse. Esto es exactamente igual a las aguas del Ganges, que a veces están llenas de burbujas, espuma y cieno durante la estación de lluvias. Las aguas del Ganges no se contaminan. Las personas adelantadas en lo relativo a la comprensión espiritual se bañarán en el Ganges, sin tomar en cuenta la condición de sus aguas.
Así pues, es imposible saber por el aspecto externo quién es vaishnava y quién no. Solo podemos juzgar por los actos de una persona. Quien ha dedicado toda su vida al servicio de Dios y a la misión de un auténtico maestro espiritual es, sin duda, un verdadero vaishnava.
También hemos escrito sobre las señales de un auténtico maestro espiritual —y, por lo tanto, de un verdadero vaishnava— en este artículo: «¿Cómo reconocer a un verdadero guru?»