Guru y vaishnavas · 11 min de lectura
Las cualidades del maestro espiritual
Cómo debe ser un verdadero guru según los shastras, qué descalifica a un maestro y por qué la búsqueda de un maestro espiritual no debe convertirse en excusa para el orgullo.
En este artículo
- Las cualidades del maestro espiritual según los shastras
- ¿Cómo reconocer a un verdadero maestro espiritual?
- ¿Cómo se comporta un verdadero maestro espiritual, un acharya?
- Las cualidades de los grandes acharyas
- ¿Qué rasgos descalifican a una persona como maestro?
- ¿Cómo se comporta un falso maestro?
- ¿Cómo decidirse por un maestro?
- Busca un maestro que conozca el tema mejor que tú
¿Qué cualidades debe tener un maestro espiritual? Los textos shruti y smriti contienen mucha información sobre cómo es un verdadero guru y qué cualidades debe poseer. El Padma Purana (6.253.26) dice:
mahā-bhāgavata-śreṣṭho brāhmaṇo vai gurur nṛṇām
«Lo mejor para una persona es que su guru sea una personalidad santa y muy elevada espiritualmente».
Las cualidades del maestro espiritual según los shastras
Encontramos datos interesantes sobre las cualidades que debe tener un verdadero maestro en escrituras como Sri Mantra-muktavali, Agastya-samhita, Tattva-sagara, Narada-pancharatra y Hari-bhakti-vilasa. Allí se dan las siguientes características del guru:
Grihita-vishnu-dikshakah — tiene su propio maestro, que le dio la iniciación
Es un punto muy importante. No se debe aceptar como maestro a alguien que no tiene maestro. Antes de escuchar a alguien y aceptar de él las enseñanzas de los Vedas, hay que asegurarse de que esa persona es fiel a su propio maestro y no actúa por su cuenta.
Sarva-shastra-vit — conoce muy bien las escrituras védicas
Es evidente: para hablar basándose en las escrituras, hay que conocerlas. Tales son las cualidades imprescindibles de un maestro espiritual.
Ashrami — pertenece a una de las cuatro órdenes de vida
Existen cuatro órdenes de vida (ashramas): los casados (grihasthas) y los renunciantes (brahmacharis, vanaprasthas y sannyasis). Como maestro se puede aceptar o bien a un monje, o bien a una persona legalmente casada que siga las reglas y los preceptos védicos destinados a los jefes de familia. En otras palabras, si una persona no está legalmente casada o no es un monje vinculado a uno u otro templo, si vive por su cuenta, sin familia y sin templo, eso la descalifica como maestro.
Priya-vak — habla agradable
No emplea palabras de jerga en su vocabulario, aunque puede hablar con severidad.
Priya-darshanah — apariencia agradable
La pulcritud y la limpieza siempre han distinguido a los verdaderos seguidores de la cultura védica.
Nigraha-anugraha shaktah — sabe castigar y alentar
Un maestro no debe estar siempre dándole palmaditas en la espalda a su discípulo. Un verdadero maestro sabe combinar el palo y la zanahoria.
Anugraha — es compasivo
La compasión significa que le duele que los demás sufran.
Sat-kriya-parah — está consagrado a un modo de vida piadoso
El nivel de pureza y de moralidad en la conducta de una persona así debe ser muy alto.
¿Cómo reconocer a un verdadero maestro espiritual?
En sánscrito hay dos verbos que definen la actividad de los maestros que transmiten conocimiento:
- Prachar. Se refiere a una persona que transmite el conocimiento a la gente. Viajando de una ciudad a otra, da conferencias, dirige seminarios y ofrece consultas desde el punto de vista del conocimiento védico. Eso es prachar.
- Achar. Se refiere a una persona que se comporta tal como prescriben los Vedas. Día tras día encarna las enseñanzas védicas en su propia vida. Es estricto consigo mismo y por eso siempre es feliz. Eso es achar.
El verdadero maestro reúne en sí ambas categorías. Las palabras de una persona así no se apartan de sus pensamientos ni de sus actos. Los actos y las cualidades del carácter son mucho más importantes que las palabras. Aquí vienen al caso las maravillosas palabras de san Francisco: «Predica siempre, en todas partes, en todo momento, y si es necesario, usa unas pocas palabras». Por eso al verdadero maestro se le llama acharya: el que enseña con su propio ejemplo.
La palabra sánscrita acharya significa «maestro». En las obras védicas, la palabra acharya puede designar distintas categorías de maestros, desde un maestro de escuela hasta el líder espiritual de toda una época. En su sentido más elevado, acharya significa «gran maestro», aquel que con el ejemplo de su extraordinaria vida ha demostrado la verdad de la sabiduría védica. Un acharya es un gran santo.
El Bhakti-rasamrita-sindhu (1.2.17) describe así a la personalidad perfecta:
śāstre yuktau ca nipuṇaḥ
sarvathā dṛḍha-niścayaḥ
prauḍha-śraddho ’dhikārī yaḥ
sa bhaktāv uttamo mataḥ
El devoto experto en la lógica y la comprensión de las Escrituras reveladas, y que siempre sostiene una firme convicción y una fe profunda y no ciega, debe ser considerado un devoto de primera clase en el servicio devocional.
Tales acharyas están capacitados para escribir comentarios sobre las sagradas escrituras. Son los mejores maestros. No nacen en este planeta muchas personalidades de semejante nivel. En el Bhagavad-gita se dice que un alma así es muy rara: sa mahātmā su-durlabhaḥ (7.19).
¿Cómo se comporta un verdadero maestro espiritual, un acharya?
La conducta del acharya tiene fuerza de ley para sus seguidores. La manera en que se comporta el acharya, así como la conducta que él reconoce como correcta, es la norma para la comunidad de personas que lo siguen. Si no sabemos cómo actuar en tal o cual situación, si no encontramos en las escrituras la respuesta a nuestra pregunta, pero queremos obrar correctamente, podemos seguir el ejemplo del acharya. Diversos dharma-shastras afirman que la conducta de los maestros autorizados puede considerarse la norma de conducta moral para toda la sociedad.
Un gran acharya es capaz de cambiar el corazón de sus seguidores. La posibilidad de entrar en contacto con una personalidad así a través de sus libros, sus conferencias grabadas, etc., es la mayor de las fortunas. Por eso estudiar las obras de los acharyas equivale a estudiar los Vedas. A menudo es incluso mejor, porque los acharyas se expresan en un lenguaje mucho más accesible.
Las cualidades de los grandes acharyas
Las sagradas escrituras contienen numerosos textos que enumeran las cualidades de los grandes acharyas. En el segundo capítulo del Bhagavad-gita (2.54), Arjuna plantea su pregunta: «¡Oh, Kṛṣṇa!, ¿cuáles son las señas de aquel cuya conciencia está absorta así en la trascendencia? ¿Cómo habla y qué lenguaje usa? ¿Cómo se sienta y cómo camina?». Como respuesta, escucha esta descripción del santo:
La Suprema Personalidad de Dios dijo: ¡Oh, Pārtha!, se dice que un hombre se halla en estado de conciencia trascendental pura, cuando abandona todas las variedades de deseos de complacer los sentidos, deseos que surgen de la invención mental, y cuando su mente, purificada de ese modo, encuentra satisfacción únicamente en el ser.
Aquel cuya mente no se perturba ni siquiera en medio de las tres clases de sufrimientos, ni se alboroza en los momentos de felicidad, y que está libre de apego, temor e ira, se dice que es un sabio de mente estable.
En el mundo material, aquel a quien no lo afecta ningún bien o mal que pueda obtener, y que ni lo alaba ni lo desprecia, tiene firmemente en su posesión el conocimiento perfecto.
Aquel que es capaz de apartar los sentidos de los objetos de los sentidos, tal como la tortuga guarda las extremidades dentro del caparazón, tiene firmemente en su posesión el conocimiento perfecto. (BG 2.55–58)
En el capítulo veinticinco del Tercer Canto del Bhagavata Purana se enumeran las cualidades de una persona santa: tolerancia, misericordia, actitud amistosa hacia todo ser vivo, ausencia de hostilidad hacia los demás, serenidad, estricto cumplimiento de las escrituras, una fuerte devoción por Dios, etc.
Tenemos que aprender no solo a estudiar libros, sino también a seguir a los mejores de entre las personas, a los acharyas. El Mahabharata dice al respecto: mahājano yena gataḥ sa panthāḥ, «Hay que seguir los pasos de los mahajanas, de las grandes personalidades».
¿Qué rasgos descalifican a una persona como maestro?
Bahv-ashi — come mucho
La persona sabia sabe controlar sus sentidos y por eso no come en exceso. La falta de sabiduría se manifiesta en la incapacidad de controlar los propios sentidos.
Hetu-vada-ratah — le gusta discutir
A la gente poco perspicaz le gusta discutir. Las discusiones contaminan el estado de conciencia. Una persona sabia puede permitírselo, pero solo cuando hace verdadera falta.
No cree en Dios
Las escrituras también dicen que el maestro no debe ser ateo (na guruḥ syād avaiṣṇavaḥ). Una persona no creyente siempre puede caer víctima de las tentaciones y transigir con su conciencia. En cambio, si el maestro es devoto de Dios, comprende que su responsabilidad ante el discípulo es su responsabilidad ante Dios. Por eso un maestro así nunca dejará en la estacada a su discípulo y siempre procurará cuidarlo lo mejor posible.
¿Cómo se comporta un falso maestro?
Hay distintos tipos de falsos maestros. Unos no conocen los Vedas, pero se hacen pasar por expertos. Pueden hablar o escribir con elegancia y tener carisma, pero sencillamente no conocen las escrituras. Tras leer uno o dos libros, se creen grandes, confunden a quienes entran en contacto con ellos y hacen pasar por védico lo que no lo es.
Otros conocen los textos de los Vedas, pero los interpretan a su manera para sacar provecho de sus seguidores, o bien predican filosofías falsas. Este grupo es más peligroso. Han dedicado mucho tiempo al estudio de las escrituras; quizá incluso se han dejado crecer la barba, han aprendido sánscrito y lo citan. Pero en realidad se parecen a una manzana agusanada, que por fuera a veces parece bonita y sabrosa, y por dentro está llena de gusanos y podredumbre.
Hay que examinar las cualidades de carácter que muestra el orador o el maestro. Si dice una cosa y hace otra, no es un maestro, sino un hipócrita, y conviene evitar su compañía.
Los charlatanes han existido en todas las épocas, incluso hace 5000 años, cuando Vyasa ponía por escrito las obras védicas. Por eso se subraya que el propio discípulo es responsable de la elección de su maestro. Antes de confiar plenamente, hay que poner a prueba al guru, pero con humildad.
¿Cómo decidirse por un maestro?
Puede surgir una pregunta: ¿por qué hay personas que durante muchos años no logran elegir las autoridades a las que seguir? ¿Por qué alguien estudia diversas corrientes espirituales, se dedica a distintas prácticas, pero nunca encuentra a un verdadero maestro y, una y otra vez, se topa con personas imperfectas?
Si después de muchos años de búsqueda una persona sigue sin encontrar a un maestro digno… Si todos a su alrededor resultan ser, una y otra vez, personalidades imperfectas, se puede sacar una conclusión muy sencilla: ese buscador de la verdad es demasiado orgulloso para encontrar en este mundo a alguien mejor que él mismo.
La búsqueda y la puesta a prueba de un maestro no deben convertirse en una justificación del propio orgullo. Al maestro hay que ponerlo a prueba, pero sin idealizar demasiado su persona. No se puede descartar que en el maestro queden aún algunos defectos visibles. La situación se agrava porque, por una ley de la naturaleza, nuestros propios defectos se reflejan en otras personas. Por eso a menudo somos incapaces de ver lo bueno en quienes nos rodean, incluidos los maestros. Así que no hay que ser demasiado quisquillosos con las cualidades del maestro espiritual.
Nos puede enseñar alguien que aún no ha alcanzado la perfección, pero que está unos peldaños por encima de nosotros. Para aprender física no es necesario estudiar directamente con Albert Einstein. Para aprender el modo de vida védico no es necesario recibir el conocimiento directamente de un gran acharya. Para ello hay que ser sincero y esforzarse al máximo por seguir con humildad los pasos del acharya.
Busca un maestro que conozca el tema mejor que tú
Hay que encontrar a alguien que nos supere en su desarrollo, que haya recorrido los peldaños a los que nosotros apenas queremos subir. Ese maestro debe ser una persona sincera que siga los pasos de su guru. Tal vez aún no haya alcanzado la perfección. Tal vez tenga algunos defectos, pero se esfuerza sinceramente en su camino.
De todo lo expuesto llegamos a una conclusión importante. Los esfuerzos sinceros por transmitir sin distorsiones la enseñanza de su propio maestro, basada en los Vedas, son la principal cualificación de un guru. Un verdadero guru es, ante todo, un verdadero discípulo. Si escuchamos las instrucciones de alguien, debemos averiguar de quién es discípulo y a quién sigue.
Pero, además de la cualificación del maestro, también es importante la cualificación del discípulo.